martes, 27 de mayo de 2014

El océano al final del camino (Neil Gaiman, 2013)




El océano al final del camino 



Hace cuarenta años, cuando nuestro narrador contaba apenas siete, el hombre que alquilaba la habitación sobrante en la casa familiar se suicidó dentro del coche de su padre, un acontecimiento que provocó que antiguos poderes dormidos cobraran vida y que criaturas de más allá de este mundo se liberaran. El horror, la amenaza, se congregan a partir de entonces para destruir a la familia del protagonista. Su única defensa la constituirán las tres mujeres que viven en la granja desvencijada al final del camino. La más joven de ellas, Lettie, afirma que el estanque es, en realidad, un océano. La mayor dice que recuerda el Big Bang.


Opinión



Esperaba con muchas ganas este libro y no me defraudó. Puede que perdiera un poco la ilusión al leerlo en castellano (me gusta leer sus libros en inglés aunque con todos tenga que echar mano del diccionario) pero aún así la manera de describir es impecable, en mi opinión. Con el narrador adulto no pude identificarme pero todo cambia cuando la historia que te cuenta es la que le sucedió con 7 años. Esa representación de un crío al que le quitan la habitación porque sus padres deciden alquilarla para ganar dinero es de un niño egoísta al que sólo le gusta leer y estar solo la mayoría del tiempo me parece adorable (porque no es un niño perfecto ni la bondad pura, sólo es un niño). 
Como suele suceder con los libros de Gaiman (no con todos, pero al menos con unos cuantos que he leído), aún siendo un crío tiene que enfrentarse a las fuerzas del mal siendo tan sólo un niño, con el consecuente de que nadie le cree. Nadie excepto las tres mujeres que viven al lado del océano del final del camino. 
Puede que el protagonista sea un niño pero no es un libro infantil en absoluto. Por eso me encantó, por eso y porque está lleno de cosas que podrían pasar y otras que espero que nunca pasen. 

8/10

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